La discusión de la continuidad es una discusión con los actores socio-políticos de este proceso. No se puede limitar a la candidatura, sino al cómo seguimos y en ese cómo seguimos una de las variantes es la candidatura de Evo Morales.


Por: Jaime Salvatierra

Fuente: La Época

Isabel Rauber es clara y profunda. Estudiosa de los movimientos sociales y una gran defensora de la “Revolución desde abajo”, la intelectual argentina-cubana afirma que Bolivia y Evo Morales con una esperanza para Bolivia en la lucha por una sociedad distinta a la marcada por la lógica del capital.

También señala que además de la gestión se debe trabajar en el empoderamiento de los movimientos sociales para garantizar la continuidad del proceso de cambio, pero en condiciones actuales, caracterizada por una derecha que, a diferencia del pasado, milita en las calles “cuerpo a cuerpo” y “puerta a puerta”.

 

Jaime Salvatierra (JS).- ¿Cómo se ve a Bolivia desde afuera?

Isabel Rauber (IR).- Lo primero que te diría, es que se la ve con gran esperanza de toda la dignidad de América Latina, de toda la dignidad de los pueblos sintetizados en la erupción de los pueblos originarios como sujeto, de un proceso que va adelante, lo que no quiere decir que no se adviertan algunas contradicciones. El gobierno de Evo Morales y de los movimientos sociales logró avances indiscutibles en estos años de gobierno, frente a la debacle de los gobiernos populares progresistas. También se ve con la esperanza de que en Bolivia no pase ¿no? Son las dos miradas, porque ya se ha aprendido que no importa que te vaya bien, la confrontación hoy día mediática ideológica política que se da, aunque te vaya bien, te pueden mostrar como que te va mal Eso lo llaman la post verdad, no importa la realidad, importa lo que se imponga como si fuera la realidad; entonces tenemos la esperanza de que Bolivia pueda sortear esa tormenta que estamos transitando.

JS.- ¿Algunas preocupaciones al cabo de once años del gobierno del proceso de cambio?

IR.- Hay que recordar que cuando triunfa Evo, gran parte de sectores progresistas y algún sector de la izquierda, ni que decir la derecha, se esperaba con matices entre unos y otros el fracaso inmediato: demasiado perjuicio junto, ya sea porque era indígena o porque no era profesional. Pero el atrevimiento de Bolivia de abrir las compuertas, a jugar en base a la participación de los movimientos sociales, en el ámbito del protagonismo político fue fundamental, y te voy a subrayar esto porque creo que es un elemento que no debe de perderse, diluirse, como que fue algo coyuntural. Evo expresó ese nivel de participación. No se puede aspirar tener la misma cantidad de dinero, la misma cantidad de poder empresarial, porque además hoy en día no es local, es global, entonces ¿desde donde uno va confrontar con estos poderes globales y articulados con los poderes locales: financiero, bancario, empresarial y mediático articulado? La clave está en construir una fuerza social que sea capaz de saber qué es lo que quiere hacer y de llevar adelante las medidas, que quiere decir también luchar para defenderla y luchar no es solo la lucha de calle sino resistir la embestida mediática, no dejarse marear con las mentiras, saber lo que está haciendo, eso es un trabajo consiente, no ser manipulado, no obedecer a dictámenes que le vienen de fuera de su debate, porque entonces lo hace por disciplina, pero esa disciplina puede ser quebrada, cuando hay un hostigamiento ideológico contraproducente que trata de mostrar que no es así.

JS.- ¿Notas que hay una disminución de la participación de ese sujeto?

IR.- La participación del pueblo, de las organizaciones, de los movimientos indígenas fue fundamental para la llegada de este gobierno, tiene que seguir siendo fundamental para la continuidad, no solo del gobierno sino del proceso boliviano. Ahora no es algo que se da automáticamente, por ello entra en el terreno de las preocupaciones, porque la pérdida de gobiernos se han producido por una suerte de relajamiento en la concepción de la conducción, es decir en el sujeto. No hay que perder de vista que la conducción del proceso debe seguir en la coalición de movimientos sociales, movimientos indígenas originarios y populares organizado juntamente con el aparato político, el equipo de gobierno, lo que conceptualmente yo digo es seguir evocando fuerzas políticas sociales de liberación que dice Mezsaros, que es cuando se combina ahí la conducción de lo institucional gubernamental y de lo no institucional, pero hay una conducción colectiva colegiada del proceso.

JS.- ¿En Bolivia se está trabajando así?

IR.- Yo no quisiera aventurar aquí un sí o un no, porque creo que no es tan así, no es tan blanco y negro, pero lo que se nota por ahí en ciertas reivindicaciones corporativas que ya lo había notado y lo había subrayado con preocupación en otros momentos, que es lo corporativo: lo más importante es mi sector, y la defensa de éstos como un poco de pérdida de sentido del proceso.

JS.- ¿Los actores sociales son responsables de esto?

IR.- En cierta medida si, porque aquí todo el mundo es coparticipe, en cierta medida sí, también es como si pensaran que ya no hay enemigos, ya no hay nada para luchar y ahora lo que tenemos que hacer es acomodarnos y ver como somos parte de este gobierno, y acomodarnos es a veces cargos y entonces termina todo a tener cargos y creen que con tener los cargos ya estamos en el proceso y esa es una deformación muy fuerte.

Si necesitamos cargos, pero necesitamos movimiento organizado consiente de participar y tal vez los mejores cuadros no deberían estar en los mejores cargos. Eso es bien situacional y coyuntural ¿verdad?, Yo creo que uno de los problemas que trajo el surgimiento de los gobiernos populares es la absorción de todo el liderazgo de la comisión política social hacia puestos de gobierno y ese vaciamiento se nota. Tenemos que ver esto desapasionadamente, no como algo que está mal, yo lo veo como un proceso natural que ocurra porque también la gente dice vengo todo el tiempo luchando, luchando, entonces ahora me toca a mi, ahora queremos estar ahí. Tampoco es bueno que no estén los que lucharon, más aún cuando se dice de gente que no luchó y que ahora está en cargos importantes, pero lo más grave que vuelven de donde vinieron, es decir a la derecha, cuando pierden el cargo.

JS.- Especialmente de funcionarios que proceden de gobiernos neoliberales

IR.- Después esta todo el aparato que heredas, el funcionariado, los sectores medios, los académicos, “los que saben” y éstos son de las peores amenazas que hay, yo les huyo, porque el que sabe no escucha, no pregunta, ósea hace su propuesta, su proforma perfectamente acorde a las normas y con eso piensa que ya está correcto. Eso es como repelente a la participación, es lo contrario a la participación. Entonces no podemos mantener gente que viene de un estado expulsivo de la participación popular cuando de lo que se trata es de abrir las compuertas del Estado a la participación. Ese funcionario tiene que cambiar su cabeza, porque su posición no es sustituir sino convocar a la participación, no es regenerar él y su equipo de expertos las políticas públicas sino alentar la participación. Por ejemplo, si voy a trabajar sobre discapacidad, entonces tengo que hacer todo un periodo, no se unos seis meses, un año, para discutir con todos los discapacitados del país y para definir con ellos las políticas públicas. La conclusión es perdiste un año lo que el otro te lo hace en un mes, eso es verdad, pero después de un mes no la aplica ni en cinco años porque nadie la entiende, porque es impuesta. En cambio, la otra, cuando tu terminaste el año en la participación de la gente en la formulación de una política para su sector, al otro día ya todo está caminando porque todo el mundo ya sabe lo que hay que hacer.

 

JS.- ¿La participación no implica entonces pérdida de tiempo político?

IR.- La ganancia es la participación, no hay de otra y en términos políticos ni hablar porque aquellos que han sido tomados en cuenta para decidir se sienten partícipes de la decisión: no hay cuento, no hay medio de comunicación, no hay imperio no hay nada que cambie la cabeza. La participación de los sujetos involucrados en cada uno de los problemas es la clave para derrotar la batalla mediática, y a eso le vamos a sumar toda la formación política, los debates políticos ideológicos de base y el debate de las formas de las organizaciones que también son bastante obsoletas.

JS.- En Bolivia hay elecciones a fines de 2019. ¿De qué depende la continuidad del proceso?

IR.- No es lo mismo gobierno y proceso. Fíjate que esa distinción no es tonta, porque cuando se cree que la continuidad del proceso depende pura y exclusivamente de la continuidad del gobierno se puede perder todo, porque se equivoca el eje de la discusión. Sin embargo, cuando el énfasis está puesto en la continuidad del proceso puede ser que una de las conclusiones sea la continuidad del gobierno. Pero no es lo mismos empezar primero por los sujetos actores para ver cómo seguimos, que decir esto sigue así. Al hacer lo último no hay futuro.

  1. ¿Participación solo para eso?

IR.- Para varias cosas. Las únicas formas de aprender es ir a ver lo que el pueblo hace, porque el pueblo sabe muy bien lo que está haciendo, el mundo en que vive, lo que no necesariamente tiene todos los elementos para construir la totalidad. La conducción en cualquiera de sus variantes debe construir la totalidad de las ideas, eso que Zabaleta Mercado decía la subjetividad común, esa subjetividad que cuando vos lo analizas parcialmente resulta que este movimiento lo ve, y relaciona su sector, a su territorio, a la vida, ve que el sistema lo ahoga, ve que no tiene salida, y se propone la búsqueda. Hay que tener esos puentes y son prácticas de llevar a pensar colectivamente y tener esa subjetividad, como la subjetividad que se construyó en Bolivia por las famosas cinco organizaciones sociales que dieron origen al proyecto del MAS y de Evo Morales. Yo lo puedo ver en la historia de las luchas sociales en Bolivia: en la guerra del agua y en la guerra del gas, que fueron las más importantes. Podemos ver como se fue construyendo en esa lucha sectorial una consciencia y una subjetividad de que este era un problema del país, que ya no era un problema ni de los mineros, ni de los cocaleros, ni de los urbanos de Cochabamba, ni de los del Alto de La Paz, sin era un problema de todos. Esa subjetividad común llevo a un programa común y una acción común. ¿La pregunta es, tenemos hoy una subjetividad común? ¿hemos puesto en común hoy en día lo que tenemos que hacer o estamos como un paso atrás porque creemos que ya se ha logrado todo?

JS.- El papel de Evo en Bolivia.

IR.- Bueno, el papel de Evo en Bolivia, el papel de Evo en América Latina. Siempre lo hemos mirado, en primer lugar, porque es el referente más genuino de nuestros procesos, sin quitarles el valor ni a Chávez, ni a Correa, ni a Lula, a nadie. Pero si uno ha tenido un sueño acerca de la justicia, es el sujeto protagonizado por los más olvidados, los pisoteados del continente que son los pueblos indígenas originarios, negados por todos en su dignidad. De esa dignidad sale Evo y Evo levanta la dignidad de los pueblos originarios indígenas y la dignidad de todos los oprimidos y explotados, de los afrodescendientes, de los mestizos, de los mulatos y de todos los blancos entre comillas pobres, de los trabajadores de este continente. Aquí no es un problema de etnia ni de color, aquí es un problema de quién eres, si para vivir tienes que ponerte de rodillas todos los días, para vender tu fuerza de trabajo da lo mismo, si es como obrero, como peón de campo, como indígena marginado.

JS.- Un Evo morales que condensó entonces una acumulación histórica

IR.- Yo creo que Evo sintetizó todo eso y llevó adelante una ilusión, una ilusión muy grande de que se puede ganar. Esto empezó con Chávez y Evo lo corona. De la lucha de Bolivia hay que recordarse. Yo tengo presente como vibraba el continente cuando las guerras del agua y del gas, pero vibraba no porque ya iban a tomar el poder sino por ver a este pueblo que después de 1952 se volvía a levantar como sujeto colectivo para defender sus derechos. Esa síntesis de dignidad en lucha y después la apuesta de Evo que se lanzó y lo hizo. En Argentina hubo el llamado “argentinazo”, no terminó en nada, los referentes sociales no se pusieron al frente del proceso. Entonces hay algo de determinación que llevó a Evo a asumir el desafío de lanzarse como candidato a la presidencia. Me recuerdo bien, porque yo lo entrevisté en un evento de esos que se hacían en La Habana y él no estaba seguro de ganar, pero estaba seguro que no iban a dejar de intentarlo y eso es lo que te da la fuerza de la dignidad. Después el hecho que frente al desastre neoliberal, Evo ha hecho un excelente gobierno en el proceso post neoliberal, ha cumplido con todas las medidas formuladas en un programa de desarrollo que no me acuerdo ahora…

JS.- ¿Hablas del Plan Nacional de Desarrollo?

IR.- Eso mismo. Ese Plan Nacional de Desarrollo es brillante, es como un libro de revolución, porque va a la médula de lo que hay que hacer en el sentido de vincular desarrollo con democracia y no desarrollo con parámetros de crecimiento económico, y desarrollo. Y democracia implica desarrollo de derechos, y desarrollo de derechos implica el reconocimiento de como el Estado se hace cargo para reintegrar la dinámica social, no la inclusión famosa con la que no estoy de acuerdo, sino la reintegración que pasa por una reintegración económica. Ese plan nacional para mí fue como una suerte de oráculo en los primeros años, donde siempre iba a consultar frente a todos los economistas que te dicen que no se puede. Ese plan tenía una visión política del desarrollo que más bien te decía “si se puede”, cuando el sujeto es el protagonista fundamental. La genialidad es que el sujeto está en el centro del debate, no el índice económico, no el coeficiente de gini, sino el sujeto. Entonces eso marca una diferencia muy grande del gobierno de Evo, en el periodo post neoliberal con las políticas públicas, que tienen un corte asistencial pero no son asistencialistas, no son asistencialistas porque son derechos universales. Eres Boliviano, tienes un hijo, te toca el bono, independientemente de tus ingresos; eres mujer embarazada, te toca el bono. Esos son derechos que tienen un carácter asistencial por supuesto, como no va haber asistencia si de tantos años de abstinencia hay un bache.

JS.- ¿Esos bonos no distorsionan la conciencia del sujeto?

IR.- Yo creo que hacen falta en la transición hasta que después ya no haga falta porque el sujeto está plenamente formado, tiene todas las capacidades, desde educación y salud, y tiene una sociedad de oportunidades que es lo que se está construyendo. Bueno, todos esos son grandes logros del gobierno de Evo, y por eso digo no hay nada que le llegue a los talones del concepto del Plan Nacional de Desarrollo. No soy fanática, pero me leo a todos y todo el mundo termina discutiendo variables, coeficientes y patrones de crecimiento y si me suben los números estoy mejor.

JS.- El gobierno también hace referencia a esos indicadores

IR.- Aquí también se mencionan los números, aquí también se mide el desarrollo en base al crecimiento, y hay crecimiento y ahí entramos en una esfera un poquito más espinosa. Pero el contexto es otro. Hay otro tema para tratar con un poquito más de calma, que es el tema del extractivismo, pero pienso que no se puede cambiar todo de repente. Pero no es un problema de Evo, es algo más complejo que depende de muchas cosas.

JS.- ¿Cómo cuáles?

IR.- Te voy a mencionar solo uno. Creo que la intelectualidad orgánica que acompaña los procesos, no solo en Bolivia, se acomodó más bien y se convirtió en un aplaudidor de los procesos. Por ahí no es muy lindo lo que te voy a decir pero hay gente que cuida a que lo inviten, que siempre está presente y le baja la crítica por comodidad. Hay intelectualidad que también se calla, que tiene mucho oportunismo y con esto no estoy diciendo de que hay que salir a denostar, no. Olvídate de la prensa, pero cuando te sientas con el presidente, con el ministro, cuando vienes a un seminario porque no hablas las cosas como son, porque solamente apología, por qué solo decir todo está bien.

Cuando se actúa así uno termina desarmando ideológicamente a los pueblos, porque durante diez o quince años tu les dijiste que todo iba bien, que no había enemigo o adversario, que no había necesidad de mucha discusión política y de elevar la organización desde abajo. Y cuando ese enemigo pasa a la carga, quieres que el pueblo reaccione rápidamente y eso no es posible, porque como intelectual orgánico le has dicho que todo estaba bien.

JS.- Precisamente para no entrar en la apología, ¿qué errores cometió Evo en estos once años?

IR.- Es difícil pedirle a una persona de afuera una precisión, porque las coyunturas son situacionales, por eso veo más bien el proceso. Lo escribí en su momento, pero seguro de los errores que más recuerdo están el gasolinazo y la cuestión del Tipnis, digo errores que me parecieron muy fuertes en la relación gobierno/pueblo. Pero también vi que Evo lo interpretó así, que aprendió la lección en cada momento y rectificó. No lo voy a endiosar, pero yo lo miro de afuera y lo que tengo a mi alrededor es tan desastroso y decrépito, que uno no puede menos que querer a Evo.

JS.- Y qué le dirías para consolidar el proceso

IR.- Es pretencioso decirle algo. Pero debe garantizar el proceso con la participación del pueblo. Esto no quiere decir que deba o no ser candidato, yo digo que uno lo mira con mucho amor, pero un amor político de ver lo bueno que es para el país y para los pueblos que Evo esté al frente del proceso.

JS.- Evo es un líder histórico, por tanto, tiene mayor responsabilidad para garantizar la continuidad del proceso

IR.- Bueno, para garantizar la continuidad del proceso, no sé si a Evo le hace falta mi consejo, pero por las dudas se lo recuerdo, digo como yo también aprendí de él, de su práctica antes de ser presidente. Lo que uno no puede es despegarse de su origen y si se despegó tiene que volver. No sé si se despegó, pero si se despegó hay que volver. La discusión de la continuidad no se va a resolver entre cinco, entre quince o entre cien personas; la discusión de la continuidad es una discusión con los actores socio-políticos de este proceso. No se puede limitar a la candidatura, sino al cómo seguimos y en ese cómo seguimos una de las variantes es la candidatura de Evo Morales.

JS.- La derecha saldrá con todo contra Evo, eso es previsible

IR.- Por eso la decisión tiene que ser colectiva, como lo ha sido hasta ahora. Las grandes decisiones, para ser exitosas, son colectivas y más ahora con una derecha militando en las calles. Lo que se va a enfrentar en Bolivia, yo creo que ya lo está enfrentando desde antes del 21 de Febrero, pero lo enfrentará cada vez con más fuerza es la guerra mediática con procesos de desestabilización, y te harán el puerta a puerta, el cara a cara; no es la derecha de antes, digo, no hay que confundirse con eso, no es la derecha de antes, están militando y si uno se queda en la súper estructura regala el territorio y no se puede regalar territorio en política.

Cuando hablo de territorio me refiero también a la mentalidad, a la consciencia; el territorio no solamente es el terreno verdad. Todo lo que dejas vacío en política, lo ocupa otro, si abandonas el protagonismo de sujeto ese protagonismo se lo van a dar a otros, para utilizarlo, para manipularlos y después desecharlo. Hay que acordarse de la revolución francesa, donde se decía que era de todos y usaron al proletariado francés para llevar a la guillotina a la monarquía, pero después quien gobernó fue la burguesía y los proletarios lo que recibieron es palo.

Entonces ese protagonismo de la revolución francesa con los proletarios franceses es el protagonismo que hoy le dan los sectores de derecha a los sectores populares. Y eso es lo que pasará si la derecha vuelve, hay que mirar lo que pasa en Argentina y Brasil. La derecha los convoca a ser protagonistas, los engañan, y después que ganan las elecciones los desplazan, y se apropian del poder solo para ellos.

JS.- Está claro mientras Evo siga siendo pueblo, el proceso está garantizado, ¿es lo que me acaba de decir?

IR.- Si… por eso digo, como síntesis: si no se alejó de las bases, que las fortalezca y profundice, y si se alejó que vuelva, que es de donde surgió como síntesis de la dignidad del pueblo en lucha. No hay otra.