¿Quién puede sentir admiración por éste antidemócrata que anuncia el crimen, que anima a la violencia contra el pueblo trabajador y sus bienes sociales, que incita a la matanza, a la destrucción para que se justifique la invasión de un ejército extranjero, de mercenarios regulares de EEUU y sus sirvientes?


El manoseo de las esculturas acaba quitándoles el relieve, algo así ocurre con los términos de uso más corrientes. Eso ocurre con el término democracia. Nombrar democracia es acudir a un concepto que comprende el bien de la mayoría. Recogí en otra ocasión las palabras de Aristóteles: Hay democracia cuando los libres pobres, siendo mayoría, ejercen la soberanía del poder, y oligarquía, cuando la ejercen los ricos, siendo pocos.

Hablar de democracia es referirse al bien de la mayoría trabajadora. Según el capitalista  en su democracia el bien de la mayoría trabajadora no lo es en derechos, ni sobre lo material, ni sobre lo intangible, eso es socialismo. El socialismo es el sistema al que el capitalista llama dictadura. 

Y aquí vuelven las dos visiones: para el capitalista en esa dictadura sus intereses y su pensamiento no son dominantes. Es dictadura para el capitalista, si la mayoría gana terreno en igualdad social, si la mayoría trabajadora participa directamente en las decisiones políticas y organiza la economía en función de las necesidades sociales: la dictadura para el capitalista es la democracia: Hay democracia cuando los libres pobres, siendo mayoría, ejercen la soberanía del poder, y oligarquía, cuando la ejercen los reicos, siendo pocos.

Una de las mayores inversiones del capitalista va parar al manoseo de los términos democracia y dictadura, empeña grandes cantidades para que las palabras no signifiquen lo que sus definiciones indican. Si consigue suplantar su significado en la sociedad con ello elimina la acción común y todo pensamiento crítico, o los paraliza. Entonces, puede decirse que ejerce el dominio o la influencia suficiente para mantenerse por encima del conjunto social, anula la conciencia de clase que le es contraria, la de la clase trabajadora, por lo que la ideología del capitalista actúa como un colonizador, somete al autóctono, al independiente de él.

Una exposición que deja al aire alguna otra clave es la del diputado de la oposición venezolana que en un acto público movió los labios como el mono adivino de Cervantes, (luego les explico), mientras el ventrílocuo recitaba el discurso en el que definió como dictadura el sistema de gobierno de Venezuela. El mono adivino se llama Juan Requesens, es diputado del partido Primero Justicia, ¿ha qué justicia se refiere?. Fue en Florida International Universiti, en Miami, detrás de sus palabras sin relieve fueron saliendo los aspectos ocultos de su democracia en Venezuela: sería el sistema impuesto por los contrarrevolucionarios mediante la intervención extranjera, tras destruir el país incendiándolo, bloqueando calles y carreteras y quemando los camiones de alimentos, prendiendo fuego a niños, jóvenes y adultos por no seguirlos, además de degollar, ahorcar, crucificar -el último asesinato que han cometido ha sido así- a quien se atreva a desobedecérles, a quienes piensan que la democracia es el sistema de gobierno que se realiza en el compartir el bien material y el bien intangible, los derechos y deberes, entre todos, sin exclusiones, entre los comunes.

Juan Requesens, que tiene libertad de movimientos, que tiene libertad de expresión, que participa del capitalismo o propiedad privada de unos pocos sobre los bienes del país, declaraba que en Venezuela hay dictadura. Su mayor inversión la hace en cambiar los significados, un ejemplo: él está en libertad y es defensor del gran capital y la intervención militar extranjera, ¿a qué llama dictadura?: los capitalistas invierten grandes cantidades en el manoseo de los términos hasta borrar su relieve; la contradicción, el conflicto se encuentra en los intereses de clase sobre los bienes del país.

Venezuela ha conseguido en estos años de gobierno revolucionario dar la vuelta a la tortilla, es uno de los tres países latinoamericanos con más igualdad social: para el mono adivino Requesens eso es dictadura. Sin embargo, que el capitalismo haya llegado a dejar al mundo de hoy en la más profunda desigualdad social de los últimos 80 años, para él, para el gran capital, para la contrarrevolución y el intervencionismo, eso es democracia.

Pero no seamos inocentes, detrás del mono adivino Requesens está el ventrílocuo que le mueve la boca, y el ventrílocuo tan sólo habló de la democracia sin características, en su disquisición sobre lo que es democracia no aterrizó nunca en lo material, y al referirse a lo que llama dictadura, o propiedad social de los bienes de producción, cargó el acento en los planes que los capitalistas realizan sobre el terreno para acabar con la revolución de los humildes.

Requesens, el mono adivino, expuso como propio el plan del Comando Sur, Freedom 2, (http://www.cronicapopular.es/2017/03/venezuela-se-enfrenta-a-neron/), asegurando que para conseguir la intervención militar extranjera deben extender y agudizar la violencia fascista en todo Venezuela; de sus indicaciones destaco las que siguen: “Si nosotros logramos generar el clima de ingobernabilidad al que tenemos que llegar, le torcemos las patas a la dictadura. Estamos atacando al gobierno por cuatro flancos. Para llegar a una intervención extranjera, tenemos que pasar esta etapa. Eso es claro.”

¿Quién puede sentir admiración por éste antidemócrata que anuncia el crimen, que anima a la violencia contra el pueblo trabajador y sus bienes sociales, que incita a la matanza, a la destrucción para que se justifique la invasión de un ejército extranjero, de mercenarios regulares de EEUU y sus sirvientes? Sólo pueden sentir admiración por el mono adivino, por el ventrílocuo que habla por él, los vanidosos que creen que con sus palabras les alaba.

Les dejo a Miguel de Cervantes ironizando sobre la vanidad asombrada, con las palabras pronunciadas por el protagonista de su novela después de creer que ha escuchado al mono adivino diciendo su nombre y haciendole alabanzas, cuando el ventrílocuo, con su mono adivino, le ha engañado: “Ahora digo -dijo a esta sazón don Quijote- el que lee mucho y anda mucho ve mucho y sabe mucho.  Digo esto porque ¿qué persuasión fuera bastante para persuadirme que hay monos en el mundo que adivinen, como lo he visto ahora por mis propios ojos? Porque yo soy el mismo don Quijote de la Mancha que este buen animal ha dicho,…”

En Miami, quienes creen que el discurso contra la democracia lo ha pronunciado semejante traidor a su país y sienten que esas mismas palabras les alaban, saben quien es el ventrílocuo, son leidos y viajados, y vanidosos, pero no son el inocente don Quijote, asisten con gusto a las invectivas del que se esconde tras el mono adivino Requesens, el gran capital, el convinador de la acción terrorista con el cambio de significado de las palabras.

 

Ramón Pedregal Casanova, los dos últimos libros “Gaza 51 días” y “Palestina. Crónicas de vida y Resistencia”, “Dietario de Crisis”, “Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios”. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales  AMANE.  Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos.

 

 

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